Yo tenía cuatro penas
en el alma atravesadas
y ascendían por mis venas
como el agua en el Guadiana
Adónde podré cantrarte,
morena, mis penas largas,
adónde podré decirte
con cantes lo que me pasa
si Badajoz ya no entiende
de pesares y de lágrimas,
si esta ciudad se moría,
si esta ciudad me mataba,
sin tangos ni bulerías
sin aires ni guitarras
Dónde fueron los flamencos
vecinos de la Plaza Alta,
los Porrina, el Romillero,
donde los gitanos cantan
Yo tenía cuatro penas
en el alma atravesadas
y el otro día, morena,
el agua se las llevaba
Bajando de la Plaza Alta,
cerca de la Soledad,
escuché un tango extremeño
y ya no volví a penar.
Porque en la calle Mesones
de una taberna salían
los tangos y los jaleos
y cantes por seguiriyas
Latían los corazones
y la Giralda reía,
flamencos y cantaores
estallando de alegría.
(Luz Rueda Sabater, 2006) |